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Jornada de grabación

El fin de semana pasado (o el anterior, según lo contemos) hicimos una jornada especial en nuestro programa, nos atrincheramos en nuestro (es un decir) teatro para dedicar todo el día a grabar una muy detallada selección de las marchas de procesión que tocaremos la próxima Semana Santa, se eligieron las más conocidas, importantes, espectaculares, queridas, o lo que sea, la verdad es que no lo sé, se eligieron unas cuantas para la grabación y listo.

Aquí una de las agraciadas

El día amaneció como cualquier día normal de febrero: con frío y nubes, pero mientras en otras casas las personas remoloneaban los músicos ya estábamos en marcha (o casi todos al menos), se montaron los micros, se preparó el escenario (no grabábamos vídeo, pero tampoco vamos a dejar de colocarnos como siempre, que al final se les coge cariño a los compañeros de atril) y allá que fuimos, como si fuera un concierto, pero con unas pocas excepciones: si algo no cuadraba se podía repetir y acogotar correctamente al que se hubiera equivocado, cosa que, como todos sabemos, en los conciertos hay que esperar hasta que termina para poder hacerlo, pero no hizo apenas falta tampoco, así de concentrados estábamos ese día, si es que cuando llega el momento nos ponemos serios.


El hiperavanzado equipo de grabación

Distintos estados de concentración en distintas fotos


"A ver, si siempre hacen mal el silencio este lo tacho y todo arreglado" (ni confirmo ni desmiento que estas afirmaciones se produjeran en ese u otro día)

Y llegó el momento que todos esperábamos: La comida, ese momento perfecto para recuperar fuerzas, socializar con compañero, relajarse y todo lo que a cada uno se le ocurra, habíamos preparado suficiente comida como para atragantar una tuba, pero no contamos con un detalle ¿En serio hacía falta tanto pan si se llevaron tantas empanadas? En fin, cosas del directo, puedo asegurar que las empanadas estaban muy buenas, y al término del día nos llevamos lo que sobró.

Una pequeña selección de la comida
Concentración para tocar, concentración para partir la empanada
Nuestros instrumentos también necesitan descansar

Tras la comida tuvimos un breve momento de dispersión (da igual cuánto durara, siempre es breve) en el que algunos nos empeñamos en demostrar por qué nos dedicamos a la música en vez de al deporte, por fortuna nadie acabó lesionado esta vez, aunque el partido sí que tuvo un alto coste, más de uno nos perdimos la merienda con el fragor del partido, y llegamos a la segunda parte sin haber descansado demasiado.

Escuadrón bandolero motorizado
Aquí una instantánea del emocionante partido
Merienda, ñam
De vuelta al trabajo

Al término del día, y con la satisfacción del deber cumplido, recogimos los artilugios, limpiamos bien el “comedor” y nos retiramos para nuestro merecido descanso, pero ya no hay fotos de eso, entre el cansancio y todo no estábamos para hacer fotos (y digo estábamos, pero en realidad los que hacen fotos son unos 3).

Aquí uno de nuestro fotógrafos habituales en un merecido descanso
Foto grupal, faltan unos pocos (como el que hizo la foto)

Alguno en este punto se preguntará ¿No te estás dejando algo? La respuesta es sí, pero no me apetece comentarlo en este momento, todavía lo ando procesando.


Por cierto, dentro de poco haremos un concierto enteramente compuesto por marchas de procesión (es que estos meses no ensayamos otra cosa), y en este caso sí que puedo aseguraros que el programa lo compondrán sólo las marchas más queridas por nuestros músicos (o por los que decidan votar en la encuesta), espero que podáis asistir y disfrutarlo con nosotros.

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